La ciudad de Córdoba "duele" y duele en el corazón de todos sus habitantes que la aman. Con calles y plazas abandonadas y sucias, con caos en el transito, semáforos que no funcionan, basureros a cielo abierto, en baldíos y calles, contenedores en el micro centro, desbordando basura que se desparrama en veredas y calzadas, cloacas colapsadas, fluyendo aguas servidas y algo más, por cuadras y cuadras, a metros de la Municipalidad y a la vista de sus funcionarios. En barrios alejados o céntricos, que más da , ya forman parte de un paisaje cotidiano y pestilente de la ciudad, la que un dia fue calma, prolija y bella. Cementerios con pilas de féretros alineados sin solución. Descargas, sobre el Suquía, de materia fecal, sin ni siquiera procesar, ni tratarla de manera alguna. Plazas abandonadas, pastos y malezas sin cortar, crecidos como matorrales, donde se albergan mal vivientes, para estar al acecho de sus victimas, que por lo general son
personas vulnerebles. Transporte urbano, de mala calidad, que deja miles y miles de usuarias a pie cada día y cuando se les ocurre, tengan o no razón. Calles llenas de baches que a diario incrementan su tamaño y peligro, tanto para el peatón como para los automotores. Dispensarios y hospitales municipales sin insumisos. Gente alcoholizada durmiendo en las plazas en pleno día, como pasa en la plaza de "La Intendencia", todo esto conspira con la salud de la población y favorece al desarrollo de nuevas epidemias, nuevas porque después de más de un siglo, se ha descubierto que han vuelto a instalarse en nuestro medio, cuando se creían eliminadas. El dengue, las picaduras de alacranes, víboras en la ciudad, aguas servidas que hacen al caldo de cultivo para bacterias que provocan miles de enfermedades que ponen en verdadero riesgo sanitario a la población de Córdoba y también al turista .
¿es esta una gestión?, la respuesta la tenemos cada uno de nosotros. En lugar de disfrutar una ciudad de la que nos vanagloriabamos por ser la segunda en el país, hoy la sufrimos, caminando apesadumbrados por sus peatonales con aromas pestilentes y nauseabundos, contaminada la atmósfera que se torna irrespirable, por las conexiones de cloacas a los desagües fluviales clandestinos y sin control, sumado a ello la pudredumbre de la basura acumulada en los contenedores y, por que no, por la gente que vive en la calle, duerme en los pórticos de edificios y arrastra hacia los canteros todos sus desperdicios. En algún tiempo, esos mismos canteros, tenían flores que perfumaban y adornaban la peatonal. Hoy es lugar de descanso de las víctimas de la sociedad y de la destrucción de la familia, sin baño ni aseo juntan costras malolientes pegadas a su piel , que no se sabe cual es su color, sin duda , su ropa se moja y se seca en su propio cuerpo, expuesta al
tiempo, frió o calor, formando parte del paisaje de la que un día fue la la bella Córdoba , "La Docta", la que tenia las más bonitas peatonales llenas de luminarias de ornamentación para llamar la atención de glicinas floridas y perfumadas, hoy lamentable mente abandonadas a la suerte de la decidía de quien no ama la ciudad y, desde su gestión, hace todo lo posible por destruirla, camina con anteojeras, lo más parecido a un caballo de "sulki"... Sin embargo, el caballo de sulki lleva anteojeras para no distraer su camino, ni espantarse con lo que a los costados pudiera atemorizarlo. Al "Lord mayor" de la ciudad nada lo espanta , sus anteojeras parecen estar puestas para ignorar la falta de horizonte de una gestión deficiente. 
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