
Al parecer en un colegio de la ciudad de Déan Funes, las personas que habrían intervenido, en la requisa de una menor, han degradado los principios éticos y básicos que un ser humano debe tener con respecto al otro, sobre todo cuando se trata de menores, estas personas han actuado, sean de la justicia o policía y las propias autoridades de educación en la escuela, sin ningún recaudo ético ni respeto a las normas, que en el ámbito de los establecimientos de educación rigen, es necesario advertir que esto habría pasado dentro de un establecimiento escolar. No se ha cumplido con lo normado por la convención de los derechos del niño, que tiene rango constitucional en nuestro país. Claro está que ellos, quienes han intervenido en un hecho tan vergonzante, como ingresar a un establecimiento escolar y desnudar una niña de 13 años, lo han hecho sin ningún pudor, por ello, han afectado el pudor de la menor haciéndola desnudar, en aras a encontrar en su cuerpesito el dinero que supuestamente se denunciara como robado. No cabe duda alguna, que a la niña, con
tal medida, le han ultrajado su pudor. Siendo esta situación sumamente grave, ningún policía puede ingresar a un establecimiento escolar a requisar y hacer desnudar a los menores, sin que ésto se tome como un menoscabo de los mismos, siendo estos vulnerables, se han aprovechado de su estado de indefensión. Siendo la directora del establecimiento y sus maestras guardadoras de los niños, a quienes los padres confiaron dejándolos en la escuela a su cuidado, éstos permitiendo tal atropello, traicionado la confianza que los padres han puesto en ellos, al dejar a sus hijos a su cuidado. Se debe pensar que con la niña se ha cometido un abuso grave, marcándola para toda la vida, por haber ultrajado su pudor. Se ha alterado su subconsciente desde donde aflorara el temor en lugar de la alegría, que es la esencia de la niñez. Con semejante oprobio, la niña ultrajada en su pudor, tuvo que de
pronto hacerse adulta para resolver un nuevo conflicto, creado en su psiquis por el osado abuso cometido en su contra. Esta deberá ser sometida a un largo tratamiento psicológico para poder digerir lo ocurrido y desechar los miedos y temores que tal oprobio le causaron.- Dejar que esto suceda sin censura es aprobar la barbarie, el abuso de derecho y de poder, nadie debe callarse frente a éstos signos de degradación social, callarse es consentir y nuestro deber es combatir tales abusos, para que no se repitan en ningún niño, dentro de los establecimientos escolares, ni fuera de ellos. Es deber de los adultos el cuidado y la protección integral de todos los niños en el ámbito que fuere.-
tal medida, le han ultrajado su pudor. Siendo esta situación sumamente grave, ningún policía puede ingresar a un establecimiento escolar a requisar y hacer desnudar a los menores, sin que ésto se tome como un menoscabo de los mismos, siendo estos vulnerables, se han aprovechado de su estado de indefensión. Siendo la directora del establecimiento y sus maestras guardadoras de los niños, a quienes los padres confiaron dejándolos en la escuela a su cuidado, éstos permitiendo tal atropello, traicionado la confianza que los padres han puesto en ellos, al dejar a sus hijos a su cuidado. Se debe pensar que con la niña se ha cometido un abuso grave, marcándola para toda la vida, por haber ultrajado su pudor. Se ha alterado su subconsciente desde donde aflorara el temor en lugar de la alegría, que es la esencia de la niñez. Con semejante oprobio, la niña ultrajada en su pudor, tuvo que de
pronto hacerse adulta para resolver un nuevo conflicto, creado en su psiquis por el osado abuso cometido en su contra. Esta deberá ser sometida a un largo tratamiento psicológico para poder digerir lo ocurrido y desechar los miedos y temores que tal oprobio le causaron.- Dejar que esto suceda sin censura es aprobar la barbarie, el abuso de derecho y de poder, nadie debe callarse frente a éstos signos de degradación social, callarse es consentir y nuestro deber es combatir tales abusos, para que no se repitan en ningún niño, dentro de los establecimientos escolares, ni fuera de ellos. Es deber de los adultos el cuidado y la protección integral de todos los niños en el ámbito que fuere.-Autor: Gloria Iraola Poppe.
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