Los pueblos se encuentran preparados para grandes catástrofes, sin lugar a ninguna duda. En Córdoba, Argentina ningún
pueblo se encuentra preparado para una catástrofe. Muy a pesar de haber aportado para el fondo de lucha contra el fuego miles de millones de pesos, a traves de tributos varios, entre los más conocidos y factibles de verificación de inmediato por los contribuyentes, está la contribución obligatoria que el Estado nos ha impuesto y que la abonamos junto con la boleta de luz. Todos podemos ver en una boleta de luz cuanto es el monto con el que contribuimos para la lucha contra el fuego si tenemos un archivo de dichas boletas de luz podremos ver desde cuando, por este medio, el Estado nos obliga a contribuir con dinero para este flagelo: "Lucha contra el Fuego", sin embargo al parecer, por los dichos de las autoridades, ya no existía peligro de incendio, por lo que esta contribución, en lugar de seguir aportando en prevención contra el fuego, contra una catástrofe como la que esta sufriendo Córdoba, fue desviada a otros fines de los que el Estado está obligado a solventar desde siempre y se se encontraba ya previsto en el presupuesto, descuidando de esta manera la lucha contra el fuego en la primer etapa, donde los Estados serios ponen la mira para evitar tales catastrofes, "la prevención". Pero nuestros gobernantes de turno aparentemente ignoran, desconocen, o si conocen, no les importa "prevenir", porque es una tarea poco visible para hacer alarde de ello en sus discursos, será por ello que no aplican ni ejecutan las acciones tendientes a la prevención. El dinero recaudado en épocas
donde no se registran incendios no se aplica a la prención en la lucha contra el fuego, desviando esos fondos a otros fines, haciendo ejercicio del olvido muy rápido, de las experiencias vividas en anteriores episodios, para rapidamente destinar las partidas obtenidas, bajo esa premisa "lucha contra el fuego" a otras cuestiones y/o necesidades que tiene el Estado, desviando los dineros asi obtenidos, del propósito de la lucha contra el fuego, destino para el cual se crearon tales fondos, malversando de esta manera los fondos, conforme esta legislado. Malversar fondos es utilizarlos para otro destino diferente del cual fuera su original destino. Estos fondos, originariamente destinados a la lucha contra el fuego fueron derivados, hace aproximadamente nueve meses, a otros ámbitos y ahora vuelven con furia nuevamente a azotar grandes incendios que destruyen milies y miles de hectáreas de bosques nativos, pastos naturales y hasta inmuebles cercanos a las zona de incendio, cobrandose la vida de animales y hasta el extremo de la perdida de seres humanos. Pero, ¿de prevención qué? Nada, esto es literal, "nada", una inacción total de prevencion, ya que: 1) no se desmaleza, 2) no se limpian senderos, 3) no se llevan bocas de agua a lugares poco accesibes, 4) no se aprovisionan a los cuarteles de
bomberos con elementos necesarios para la lucha , 5) no se educa a la población para la toma de consiencia para prevenir, 6) la desforestación es una de las causas que hacen que la tierra no retenga humedad y la falta de ella, hace que los ciclos de lluvias sean más distantes en el tiempo, prevaleceindo más meses de sequía que de precipitaciones. Se destruyen los ciclos biológicos al desforestar, aniquilando el microclima que crean los bosques que hace a la evaporación del agua y la formación de nuevas nubes para la posterior precipitación, 7) no se efectúa el control debido por patrullas ambientales, que inspeccionen el peligro latente, 8)debieran existir alarmas inmediatas que procedan a alertar para sofocar el fuego recién inicado, en forma inmediata. Cuestiones fáciles de realizar pero imposibles de cumplir, empezando porque quienes tienen que concientizar son los primeros inconsientes, no toman conciencia del peligro y lamentan sólo las consecuencias. La policía hace oídos sordos a las denuncias de los ciudadanos que arvierten telefónicamente el inicio de incendios que observan. Estos reciben los llamados y ni tan siqueira ocurren a su constatación. Sólo
parece que tienen resposabilidad por la lucha las personas altruistas que dan su vida en la batalla contra el fuego, sin esperar recompensa alguna. Son bomberos voluntarios, estos salen con machetes, trapos, pantalones mojados a castigar las lenguas de fuego para que no se propaguen, en una verdadera lucha desigual, como la de David contra Goliat. ¿Dónde están los cuerpos de defenza civil de los municipios, de la provincia y de la nación?, ¿Cuál es su rol?, ¿Cómo se justifica su existencia?. No hay labor desempeñada a la luz de los últimos aconteciemientos. El apagar el fuego desatado se transforma en una cuestión de fe, cuando escuchamos, "sólo la lluvia nos ayudará a combatir el fuego", "recemos por ello", y mirando al cielo pretendemos que por obra y gracia del altisimio, aparezcan las tan necesarias lluvias, que ayudarán a sosegar el fuego, mitigando sus consecuencias. ¿Aprenderemos alguna vez a ser concientes del peligro, a evitarlo, a gastar los fondos necesarios desigandos a ese fin, para que este flagelo no vuelva a repetirse?. O pasado el peligro nos olvidaremos, nuevamente, de sus consecuencias y seguiremos desviando los fondos aportados por la sociedad para evitar y combatir este flagelo. ¿Qué fondo deberemos tocar para aprender a prevenir?. Para que ello suceda se deben establecer las responsabilidades, donde cada uno de los mandos debe rendir cuentas de su inacción u omisión, investigar las causas y procesar a los culpables, hayan estos encendido directamente el fuego o hayan omitido los controles y la prevencion necesaria par evitarlo. Son así dos puntas las necesarias que hacen que exista este flagelo, que destruye las entrañas de la tierra, su flora, fauna y deja sólo la desesperanza y desilusión en los pobladores, quienes a pesar de haber contribuido económicamente para la creación del fondo para la lucha contra el fuego se ven desposeídos de su propio patrimonio y hasta de su futuro.-
Autor: Gloria Iraola Poppe.-
pueblo se encuentra preparado para una catástrofe. Muy a pesar de haber aportado para el fondo de lucha contra el fuego miles de millones de pesos, a traves de tributos varios, entre los más conocidos y factibles de verificación de inmediato por los contribuyentes, está la contribución obligatoria que el Estado nos ha impuesto y que la abonamos junto con la boleta de luz. Todos podemos ver en una boleta de luz cuanto es el monto con el que contribuimos para la lucha contra el fuego si tenemos un archivo de dichas boletas de luz podremos ver desde cuando, por este medio, el Estado nos obliga a contribuir con dinero para este flagelo: "Lucha contra el Fuego", sin embargo al parecer, por los dichos de las autoridades, ya no existía peligro de incendio, por lo que esta contribución, en lugar de seguir aportando en prevención contra el fuego, contra una catástrofe como la que esta sufriendo Córdoba, fue desviada a otros fines de los que el Estado está obligado a solventar desde siempre y se se encontraba ya previsto en el presupuesto, descuidando de esta manera la lucha contra el fuego en la primer etapa, donde los Estados serios ponen la mira para evitar tales catastrofes, "la prevención". Pero nuestros gobernantes de turno aparentemente ignoran, desconocen, o si conocen, no les importa "prevenir", porque es una tarea poco visible para hacer alarde de ello en sus discursos, será por ello que no aplican ni ejecutan las acciones tendientes a la prevención. El dinero recaudado en épocas
donde no se registran incendios no se aplica a la prención en la lucha contra el fuego, desviando esos fondos a otros fines, haciendo ejercicio del olvido muy rápido, de las experiencias vividas en anteriores episodios, para rapidamente destinar las partidas obtenidas, bajo esa premisa "lucha contra el fuego" a otras cuestiones y/o necesidades que tiene el Estado, desviando los dineros asi obtenidos, del propósito de la lucha contra el fuego, destino para el cual se crearon tales fondos, malversando de esta manera los fondos, conforme esta legislado. Malversar fondos es utilizarlos para otro destino diferente del cual fuera su original destino. Estos fondos, originariamente destinados a la lucha contra el fuego fueron derivados, hace aproximadamente nueve meses, a otros ámbitos y ahora vuelven con furia nuevamente a azotar grandes incendios que destruyen milies y miles de hectáreas de bosques nativos, pastos naturales y hasta inmuebles cercanos a las zona de incendio, cobrandose la vida de animales y hasta el extremo de la perdida de seres humanos. Pero, ¿de prevención qué? Nada, esto es literal, "nada", una inacción total de prevencion, ya que: 1) no se desmaleza, 2) no se limpian senderos, 3) no se llevan bocas de agua a lugares poco accesibes, 4) no se aprovisionan a los cuarteles de
bomberos con elementos necesarios para la lucha , 5) no se educa a la población para la toma de consiencia para prevenir, 6) la desforestación es una de las causas que hacen que la tierra no retenga humedad y la falta de ella, hace que los ciclos de lluvias sean más distantes en el tiempo, prevaleceindo más meses de sequía que de precipitaciones. Se destruyen los ciclos biológicos al desforestar, aniquilando el microclima que crean los bosques que hace a la evaporación del agua y la formación de nuevas nubes para la posterior precipitación, 7) no se efectúa el control debido por patrullas ambientales, que inspeccionen el peligro latente, 8)debieran existir alarmas inmediatas que procedan a alertar para sofocar el fuego recién inicado, en forma inmediata. Cuestiones fáciles de realizar pero imposibles de cumplir, empezando porque quienes tienen que concientizar son los primeros inconsientes, no toman conciencia del peligro y lamentan sólo las consecuencias. La policía hace oídos sordos a las denuncias de los ciudadanos que arvierten telefónicamente el inicio de incendios que observan. Estos reciben los llamados y ni tan siqueira ocurren a su constatación. Sólo
parece que tienen resposabilidad por la lucha las personas altruistas que dan su vida en la batalla contra el fuego, sin esperar recompensa alguna. Son bomberos voluntarios, estos salen con machetes, trapos, pantalones mojados a castigar las lenguas de fuego para que no se propaguen, en una verdadera lucha desigual, como la de David contra Goliat. ¿Dónde están los cuerpos de defenza civil de los municipios, de la provincia y de la nación?, ¿Cuál es su rol?, ¿Cómo se justifica su existencia?. No hay labor desempeñada a la luz de los últimos aconteciemientos. El apagar el fuego desatado se transforma en una cuestión de fe, cuando escuchamos, "sólo la lluvia nos ayudará a combatir el fuego", "recemos por ello", y mirando al cielo pretendemos que por obra y gracia del altisimio, aparezcan las tan necesarias lluvias, que ayudarán a sosegar el fuego, mitigando sus consecuencias. ¿Aprenderemos alguna vez a ser concientes del peligro, a evitarlo, a gastar los fondos necesarios desigandos a ese fin, para que este flagelo no vuelva a repetirse?. O pasado el peligro nos olvidaremos, nuevamente, de sus consecuencias y seguiremos desviando los fondos aportados por la sociedad para evitar y combatir este flagelo. ¿Qué fondo deberemos tocar para aprender a prevenir?. Para que ello suceda se deben establecer las responsabilidades, donde cada uno de los mandos debe rendir cuentas de su inacción u omisión, investigar las causas y procesar a los culpables, hayan estos encendido directamente el fuego o hayan omitido los controles y la prevencion necesaria par evitarlo. Son así dos puntas las necesarias que hacen que exista este flagelo, que destruye las entrañas de la tierra, su flora, fauna y deja sólo la desesperanza y desilusión en los pobladores, quienes a pesar de haber contribuido económicamente para la creación del fondo para la lucha contra el fuego se ven desposeídos de su propio patrimonio y hasta de su futuro.- Autor: Gloria Iraola Poppe.-
















































