jueves, 19 de marzo de 2009

FUGA DE CEREBROS

Una historia de vida es la de Sarita MIarnda , una joven mujer cordobesa, valiente y sumamente inteligente. Ella es periodista, egresada de la Universidad de Trejo y Sanabria. Ella no encontró en su tierra un lugar para desempeñar con esmero la profesión abrazada por mucha vocación. Siendo madre de tres niños varones, divorciada de un médico, empezó a cursar con esmero y mucho sacrificio la carrera de periodismo. Le robó tiempo al sueño y descanso, entre la tarea de madre, de estudiante y de mujer que debió asumir y el compromiso de trabajar para sobrevivir y mantenerse, suplir todas las necesidades de sus pequeños y estudiar la carrera que tanto soñaba desarrollar. Cursó su carrera, con mucho sacrificio, llena de privaciones, viajaba a la Universidad a diario caminando. La vida nada le regaló en esta tierra. Una vez egresada, se sabía habilitada para el trabajo de prensa, gastó sus ilusiones, tratando de encontrar un trabajo para aplicar sus conocimientos y desarrollar sus capacidades. En ninguno de los medios locales había lugar para ella, ni siquiera para tomarle una prueba. Claro está que es una mujer de contextura muy pequeña, usa anteojos y luce un rostro muy intelectual, nada parecido a las mujeres que con físico de modelo, abren puertas a doquier, encuentran oportunidades casi sin buscar, sin talento ni conocimiento. Agobiada por la realidad y viendo que su tierra no le otorgaba oportunidades para poder desarrollar la carrera que con sacrificio alcanzó, ni de realizar sus sueños personales, en la marcha decidió ir por el mundo y encontrar un lugar. Hizo sus valijas, tomó a sus niños y tras la ilusión, voló a encontrar un lugar en el mundo donde poder para aplicar sus conocimientos a Utah llegó. Los primeros años tuvo que trabajar en alguna fábrica, hasta perfeccionar el idioma del lugar y así acceder a presentarse en los medios, pretendiendo tener la posibilidad de empezar a trabajar como periodista, que era para lo que estaba preparada. No pasó mucho tiempo para ser convocada e iniciar su primer tarea como periodista. Le saltaba el corazón!, se quedo sin voz!, era sólo la emoción de encontrar el trabajo que deseaba en el país de las oportunidades, Estados Unidos de América. Cuando había logrado su sueño, el padre de sus hijos llegó y la vida le complicó. Tanto le había costado educar a sus niños para que estos tengan disciplina de estudio y se formen en la vida para un futuro mejor. La visita de su ex marido como castigo al sacrificio le llegó. Como este estaba de vacaciones, a sus hijos mal acostumbró, a la vagancia los acostumbró. Con mucho dolor comprendió que tres niños, en la adolescencia, rebeldes como el padre los dejó, nunca más que obedecieran consiguió No los pudo contener ni lograr que sus pichones reingresaran en el sistema escolar, ya no querían estudiar, y mucho menos trabajar, querían vagar como el padre, no entendían que sólo eran las vacaciones del padre que acumuló de tres años, tiempo que les facilitó una vida de ocios encontrar. El padre se fue y empezaron a vagar. La angustia y el estrés, consumieron su salud. Tomó una sabia pero dura decisión, a sus hijos con el padre los mandó. Enferma y con temor, pensando que la vida se le escapó. Fue muy dura la decisión, le torturaba la idea de dejar a sus hijos sólos y sin protección. Estando sola la salud recuperó, el trabajo conservó, un buen hombre el cielo le mandó. Trabajo y salud conservó, al parecer la vida la premió. Con un muy buen compañero, el trabajo en su profesión, la salud en su cuerpo instaló. Hoy vive en Canadá, trabaja como periodista, siendo otro mundo el que le brindó la oportunidad de desarrollarse en la profesión que con tanta vocación abrazó y con ella se comprometió. Una vez más el país pierde los cerebros que prepara, cada día existen en el mundo profesionales brillantes que la Nación desechó pese al costo que pierde en la educación de cada uno de ellos. Argentinos en el mundo brillan por su intelecto y capacidad y casi todos ellos no han logrado conseguir en su tierra un lugar para desarrollar su talento intelectual.-


Autor: Gloria Iraola Poppe.-

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