"Desastres naturales", dicen la noticias, el río se ha desbordado arrasando casi con una ciudad, encabezados de muchos medios gráficos y televisivos, achacan a la naturaleza y al gran caudal de lluvias caídas en el norte de la provincia de Salta. "Tartagal arrastrada por el lodo", "Alud en Tartagal", dicen otros periodistas, pero nadie habla de que es el hombre y su ambición desmedida el que ha propiciado tales desastres, de los que se dicen desastres "naturales". En realidad no son desastres provocados por la
naturaleza, es el Hombre quien a probocado a la naturaleza, con el desmesurado desmonte de los bosques naturales, en grandes extensiones de territorio, lo que ha ocasionado la debastación de los bosques, encargados de absorver los excedentes de las aguas de lluvias torrenciales, caídas en este período estibal. No sólo se han desbastado los bosques naturales, sino que con ello se ha arrocinado el suelo que los contenía y en consecuencia se ha modificando el ecosistema y el clima en la región. Sólo por obra del hombre se ha llegado a perder hectáreas de bosques, transformados en forma desmedida en sembradíos de soja, desplasando con ello los bosques de la región, sin ningún tipo de control, ni del estado y menos de las instituciones que deben a ultranza conservar el habita de la flora y la fauna, para no romper el equilibrio ecológico, en este territorio. Es urgente que el estado, mediante el congreso, legisle un plan de forestación en lo ancho y largo del territorio argentino, prohibir, de hoy en más, la tala indiscriminada y sancionar en serio a quienes la producen. Es una cuestión de Estado el cuidado del medio ambiente, y no solo una cuestión de estado nacional, sino que la conservacion del suelo trasciende el interés del ámbito estrictamente nacional, para ser de interés mundial. Al mundo entero le interesa la conservación del habita, si bien existe la necesidad del cultivo para proveernos de alimentos, estos no deben realizarse en desmedro de los bosques, ni deben cultivarse alimentos destruyendo la tierra, en la cual se logran. Si en este afán desmedido, no se cuida la erosión del suelo, nos quedaremos sin tierra cultivable, convirtiendo campos en pantanos y guadales. Los acontecimientos de Tartagal y el río Bermejo, son sólo un ejemplo, de lo que en futuro nos tocara en todas las regiones, si no tomamos consciencia y paramos de talar los bosques. Resulta necesario plantar diez árboles, por cada uno que se destruye, para así lograr en muchos años reconstruir los pulmones verdes, en todas las regiones de nuestro país.- El Estado y cada uno de nosotros debemos comprometernos con el medio ambiente y el habitat de nuestra flora y fauna, que en definitiva es nuestro habitat, el que vamos a heredar a nuestros hijos, nietos y futuras generaciones. Conservar el medio ambiente, es conservar nuestra especie, si así no lo entendemos, muy pronto tendremos pantanos no aptos para el cultivo, mayor extención de desiertos en lugar de tierras fértiles. Tomemos conciencia!!, no es la naturaleza la que destruye, somos nosotros, que al no respetar la naturaleza la transformarnos, destruyendo el medio ambiente y convirtiendo los bosques en desiertos, guadales y pantanos, empecemos ahora, plantando cada uno de los habitantes de esta nación, por lo menos un árbol , como un compromiso de procurar mejor futuro para las próximas generaciones. Hagamoslo con amor, sin ambición ni egoísmo, devolvamos al suelo algo de los que generosamente siempre nos brindo.-

Autor: Gloria Iraola Poppe.-
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