
La violencia tiñe las calles cada día de colores grises y siniestros, hoy parece una epidemia que avanza en nuestra sociedad y ha trasvasado límites no imaginados. La violencia llena páginas de
la prensa escrita, pantallas de los noticieros televisivos y comentarios de periodistas y locutores radiales. Hoy la violencia parece ser el nudo central de guionistas de cine y novelas de la televisión y hasta los programas de entretenimientos procuran generar del algún modo polémicas, que no son nada más que la antesala de violentas discusiones, insultos y provocación. Pareciera que no se concibe actualmente éxito sin violencia. La violencia generada en la calle invade a través de la televisión en los hogares, no hay para ello hora de protección al menor, algunos comunicadores sociales se regodean mostrando imágenes terribles, de manera morbosa, como si ello fuera un hecho común, y repiten la imágenes en forma continua, sin ningún escrúpulo. De pronto el insulto y la descalificación forma parte del lenguaje diario y sólo se puede evitar de ver y/o escuchar hechos de violencia dejando de ver noticieros, no leyendo los diarios, no prendiendo la televisión y no escuchando la radio, salvo algún programa que por alguna rara casualidad encontramos haciendo zapping. Tal vez, el único
recurso que nos queda es aislarnos para evitar que esta peste llegue a través de nuestros sentidos a invadirnos, enfermando nuestra mente y espíritu, quitándonos la paz. Todo esto ha llegado al extremo que nuestros jóvenes y adolecentes se comuniquen entre ellos con insultos y golpes, y lo hacen de forma tan natural como si no existiera otra forma de contactarse y comunicarse que no sea insulto, agravio o golpe. En la escuela, alguna de las maestras, torpemente trata lo niños de estúpidos, en el colegio los docentes los llaman locos, tontos, h de p y otros adjetivos altamente descalificantes que no hacen nada más que generar fastidio entre los alumnos, produciendo como inmediata reacción el insulto y la falta de respeto hacia el docente. Quién puede parar esta epidemia de mal trato en esta sociedad cuando el niño tranquilo y educado es agredido, ridiculizado y hasta discriminado por sus pares. Entre los adultos jóvenes el mejor es quien es capaz de conducir su automóvil a mayor velocidad, cruzar los semáforos en rojo, no respetar las sendas peatonales e insultar a quien se le atraviesa en el camino, salir de su habitáculo con ruedas y golpear al otro conductor con quien tuvo un altercado por haberse adelantado. La mayoría de los accidentes en las urbes modernas de nuestro medio son consecuencia de violencia ejercida entre conductores donde uno a otro se persiguen, insultándose grotezcamente y amenazándose con matarse porque alguno de ellos ha cometido una maniobra inaapropiada al conducir. Doblar si poner el guiño no solamente significa ser distraido sino que, para la selva de cemento en la que vivimos, es causa de que otro conductor lo encierre, lo insulte
a él y a su madre, lo descalifique y lo persiga probocando que este reaccione y así continuar manejando, donde ya las palabras dejan de ser graves porque las acciones han sobrepasado la escena. Se tiran con los autos a ver quien se atreve a más y allí se prenden mujeres y niños en vez de amainar y procurar la calma de quien tienen a su lado, para que cese el hostigamiento. Coadyudan a que el escandalo de la pelea tenga más estridencia, no importándoles estar acompañados con niños y es así como esos niños repiten en los establecimientos escolares esas mismas escenas con sus compañeros y la niñas son tan temerarias que ya el insulto y la descalificación no les es suficiente, van a la agresión física utilizando estiletes para lastimar a la otra , haciéndole daño en su físico, tratando de que quede la contrincante marcada, de lo que se regodean como si fuere el trofeo que los lleva a la popularidad, siendo la menor agresora la piola y la agredida la tonta. Este estado de violencia ha llegado a los estrados de tribunales, debiendo crear tribunales especializados que tengan como especialidad el tema de Violencia Familiar, donde en lugar de poner coto a la violencia la promueven, envalentonando a la denunciante con medidas extremas sin dar la debida participación a la contraria, para que pueda ejercer su defensa, siendo generalmente la víctima de este otro estilo de violencia el hombre, quien de
pronto queda sin casa, sin hijos y hasta sin trabajo, cuando es trabajador independiente y tiene la cede de su trabajo en las dependencias de su casa. Con lo que los niños no solo han presenciado actos de violencia en su hogar con las discusiones de sus padres , sino que son testigos, de como por orden de un juez, sacan a su padre de la casa , sin haberle permitido ni esgrimir una sola palabra en su defensa. Estas nuevas leyes transgresoras de las garantidas constitucionales que permiten a los jueces inaudita parte condenar a una de las partes sin escucharla, por la sola invocación de violencia de la otra, quien en su mayoría esta aleccionada para actuar, porque sabe que nadie va investigar si su relato se ajusta a la verdad, hemos llegado en este punto a la caza de brujas como en la santa inquisición , que por la sola sospecha, por las dudas, el tribunal toma medidas de las cuales no hay retorno, coadyudando a exsacervar la violencia, sembrando el odio y resentimiento de personas, que en otras circunstancias y con métodos adecuados y terapias psicologicas, hubieran podido llegar a sanjar su diferencias, terapias apropiadas para que ellos mismos puedan resolver sus conflictos sin afectar a la familia en su conjunto.- Debemos hacer un alto en la vida diaria , procurando la cordura y que la peste de la violencia no nos contagie y procurar que no ingrese en los sitios en los que frecuentamos y mucho menos en nuestro hogar, vacunémosno con paciencia y tolerancia y mucho mucho amor y comprensión, solo así nos pondremos salvaguardar del flagelo moderno en nuestra sociedad .-
la prensa escrita, pantallas de los noticieros televisivos y comentarios de periodistas y locutores radiales. Hoy la violencia parece ser el nudo central de guionistas de cine y novelas de la televisión y hasta los programas de entretenimientos procuran generar del algún modo polémicas, que no son nada más que la antesala de violentas discusiones, insultos y provocación. Pareciera que no se concibe actualmente éxito sin violencia. La violencia generada en la calle invade a través de la televisión en los hogares, no hay para ello hora de protección al menor, algunos comunicadores sociales se regodean mostrando imágenes terribles, de manera morbosa, como si ello fuera un hecho común, y repiten la imágenes en forma continua, sin ningún escrúpulo. De pronto el insulto y la descalificación forma parte del lenguaje diario y sólo se puede evitar de ver y/o escuchar hechos de violencia dejando de ver noticieros, no leyendo los diarios, no prendiendo la televisión y no escuchando la radio, salvo algún programa que por alguna rara casualidad encontramos haciendo zapping. Tal vez, el único
recurso que nos queda es aislarnos para evitar que esta peste llegue a través de nuestros sentidos a invadirnos, enfermando nuestra mente y espíritu, quitándonos la paz. Todo esto ha llegado al extremo que nuestros jóvenes y adolecentes se comuniquen entre ellos con insultos y golpes, y lo hacen de forma tan natural como si no existiera otra forma de contactarse y comunicarse que no sea insulto, agravio o golpe. En la escuela, alguna de las maestras, torpemente trata lo niños de estúpidos, en el colegio los docentes los llaman locos, tontos, h de p y otros adjetivos altamente descalificantes que no hacen nada más que generar fastidio entre los alumnos, produciendo como inmediata reacción el insulto y la falta de respeto hacia el docente. Quién puede parar esta epidemia de mal trato en esta sociedad cuando el niño tranquilo y educado es agredido, ridiculizado y hasta discriminado por sus pares. Entre los adultos jóvenes el mejor es quien es capaz de conducir su automóvil a mayor velocidad, cruzar los semáforos en rojo, no respetar las sendas peatonales e insultar a quien se le atraviesa en el camino, salir de su habitáculo con ruedas y golpear al otro conductor con quien tuvo un altercado por haberse adelantado. La mayoría de los accidentes en las urbes modernas de nuestro medio son consecuencia de violencia ejercida entre conductores donde uno a otro se persiguen, insultándose grotezcamente y amenazándose con matarse porque alguno de ellos ha cometido una maniobra inaapropiada al conducir. Doblar si poner el guiño no solamente significa ser distraido sino que, para la selva de cemento en la que vivimos, es causa de que otro conductor lo encierre, lo insulte
a él y a su madre, lo descalifique y lo persiga probocando que este reaccione y así continuar manejando, donde ya las palabras dejan de ser graves porque las acciones han sobrepasado la escena. Se tiran con los autos a ver quien se atreve a más y allí se prenden mujeres y niños en vez de amainar y procurar la calma de quien tienen a su lado, para que cese el hostigamiento. Coadyudan a que el escandalo de la pelea tenga más estridencia, no importándoles estar acompañados con niños y es así como esos niños repiten en los establecimientos escolares esas mismas escenas con sus compañeros y la niñas son tan temerarias que ya el insulto y la descalificación no les es suficiente, van a la agresión física utilizando estiletes para lastimar a la otra , haciéndole daño en su físico, tratando de que quede la contrincante marcada, de lo que se regodean como si fuere el trofeo que los lleva a la popularidad, siendo la menor agresora la piola y la agredida la tonta. Este estado de violencia ha llegado a los estrados de tribunales, debiendo crear tribunales especializados que tengan como especialidad el tema de Violencia Familiar, donde en lugar de poner coto a la violencia la promueven, envalentonando a la denunciante con medidas extremas sin dar la debida participación a la contraria, para que pueda ejercer su defensa, siendo generalmente la víctima de este otro estilo de violencia el hombre, quien de
pronto queda sin casa, sin hijos y hasta sin trabajo, cuando es trabajador independiente y tiene la cede de su trabajo en las dependencias de su casa. Con lo que los niños no solo han presenciado actos de violencia en su hogar con las discusiones de sus padres , sino que son testigos, de como por orden de un juez, sacan a su padre de la casa , sin haberle permitido ni esgrimir una sola palabra en su defensa. Estas nuevas leyes transgresoras de las garantidas constitucionales que permiten a los jueces inaudita parte condenar a una de las partes sin escucharla, por la sola invocación de violencia de la otra, quien en su mayoría esta aleccionada para actuar, porque sabe que nadie va investigar si su relato se ajusta a la verdad, hemos llegado en este punto a la caza de brujas como en la santa inquisición , que por la sola sospecha, por las dudas, el tribunal toma medidas de las cuales no hay retorno, coadyudando a exsacervar la violencia, sembrando el odio y resentimiento de personas, que en otras circunstancias y con métodos adecuados y terapias psicologicas, hubieran podido llegar a sanjar su diferencias, terapias apropiadas para que ellos mismos puedan resolver sus conflictos sin afectar a la familia en su conjunto.- Debemos hacer un alto en la vida diaria , procurando la cordura y que la peste de la violencia no nos contagie y procurar que no ingrese en los sitios en los que frecuentamos y mucho menos en nuestro hogar, vacunémosno con paciencia y tolerancia y mucho mucho amor y comprensión, solo así nos pondremos salvaguardar del flagelo moderno en nuestra sociedad .-Autor : Gloria Iraola Poppe

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