Se acerca la fecha en que conmemoramos la visita de los tres Reyes Magos que desde muy lejos llegaron a conocer la llegada del recién nacido Niño Jesús. Comunmente esta fecha suele ser una más de las tantas en la que las personas se abocan sólo a comprar regalos a los más pequeños, elaborando una gran estrategia, y para que estos no adviertan preparan por la noche el pastito y el agua, junto a sus zapatitos, para que hayan desaparecido en la mañana siguiente, habiendo dado con ello satisfacción a la esperanza de miles de niños en la tierra y satisfecho a los cansados camellos de los reyes. No comprendemos, en
nuestro afán de alegrar a nuestros niños, que tiene la historia mucho mas valor que los regalos que ellos reciben, y que además de recibir estos regalos, ellos deben conocer quienes fueron estos antiguos y miteriosos visitantes, que historia los rodeaba y que aporte hicieron ellos en la vida de Nuestro Señor. Hagamos de esta fecha un tiempo de reflexión, acerquemonos a nuestros seres queridos y por sobre todo hagamos entender a los más pequeños, el porque de los regalos que reciben. Es tiempo de recordar lo que la Biblia nos enseña, y reflotar nuestros valores cristianos, que tanta falta hacen en este tiempo a niños que crecen sin conocer verdaderos valores, a quienes sólo el tener les importa, a quienes compiten por el mejor regalo y quienes no se compadecen con el que nada tiene, burlándose de aquel a quien los reyes nada le dejaron. Enseñémosle a compartir con todos, la dicha de ese niño, que vino sólo por amor y homenaje los reyes le rindieron, lo visitaron y sus tributos brindaron.-Autor: Paula Vanzetti.-
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