viernes, 21 de noviembre de 2008

Justicia y privilegios irritantes

La administración de justicia en la ciudad de Córdoba, con la creación de la mesa de entradas, ha creado privilegios sólo para algún grupo de profesionales que, como auxiliares de la justicia, litigan en los tribunales ordinarios. Son privilegios para unos pocos letrados de las financieras del medio, quienes pueden litigar las causas que inician en un solo juzgado, mientras que el resto de los abogados, gracias al sistema instaurado en la mesa general de entradas, se ven obligados a litigar en los cincuenta juzgados existentes en la ciudad de Córdoba. Esto es un irritante privilegio que el Tribunal Superior de Justicia ha creado por medio de la mesa general de entradas. Cuando se inicia una causa, el sistema sortea a que juzgado le ha de corresponder el avocamiento a la misma, si un abogado inicia, por ejemplo, treinta causas conjuntamente tiene que ir a litigar en treinta juzgados diferentes, mientras que los abogados de las compañías financieras inician treinta causas con carácter de presentación múltiple y ellas van todas a un solo juzgado, por el irritante privilegio creado a favor de ellos y en desmedro del resto de abogados que litigan en los tribunales ordinarios de la ciudad de Córdoba. Es decir, que mientras que el abogado, el tramitador o el empleado de un estudio jurídico perteneciente a una financiera hace una sola fila, en un solo juzgado, para revisar las treinta causas que ha iniciado, el resto de los abogados tienen que hacer treinta filas en treinta juzgados diferentes para ver las treinta causas que ha iniciado, recargando de esta manera las barandillas y perdiendo innecesariamente su tiempo, esperando ser atendido en treinta juzgados por treinta personas diferentes. Otro privilegio irritante de este sistema perverso es que los abogados de las financieras, llamese Banco, Tarjeta de Crédito o simplemente empresa financiera, no solo litigan las treinta causas en un solo juzgado, sino que también tienen un casillero o caja exclusiva con sus expedientes y, casi como en un supermercado de autoservicio, tienen a mano todas sus causas sin necesidad de que un empleado del tribunal le alcance expediente por expediente. Por lo que estos al acceder a su casillero en barandilla tienen al alcance de su mano todas las causas que tienen en ese juzgado y las revisan libremente, llevándose los expedientes muchas veces sin dejar recibo, lo que también resulta un privilegio exaservante para el resto de los letrados que pierden más horas haciendo las filas en los distintos juzgados sin poder, en un día, recorrer los treinta juzgados, donde han ido a parar sus causas, con el consiguiente perjuicio en los plazos, prolongando la duración de las causas por no poder en un mismo día llegar a ver todos los decretos respectivos para poder notificar, tomar conocimiento, impulsar el proceso, perdiendo energía y tiempo en horas estériles de espera, en los distintos juzgados para poder ejercer su profesión, con el agravante de que este sistema aumenta el stres de los profesionales y les causa innumerables enfermedades, haciendo que el ejercicio de la profesión se torne insalubre, lo que se aprecia viendo en los tribunales abogados alterados, irritados, enfermos. Podemos ver cada día más incapacidades entre los abogados que ejercen su profesión en este medio hostil, gracias al perverso sistema creado, solo para privilegiar a un solo grupo de profesionales creando un nuevo tipo de carátulas: las de de "Presentación múltiples", siendo esto, ni más ni menos, que poner la Justicia al servicio de las financieras en detrimento del resto de los profesionales y en perjuicio de la sociedad entera.-
Autor: Gloria Iraola Poppe.-

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